Mis muy estimados aspirantes a poetas (y expirantes): Decíamos ayer…
La poesía como idea general basa su existencia en la creencia de que cada cual puede obtener sus propias conclusiones de un poema en cuestión, lo cual la convierte en género literario afortunadamente destinado a morir en este pragmático mundo. Por suerte para los poetas tal pretensión es una mentira como un templo gigante de grande. Un poema, como cada cosa que se escribe, se escribe por una razón, con un significado y con un objetivo. Todos lo sabéis, todos debéis negarlo por principio.
Para ayudar a los infortunados lectores a saber a qué atenerse en el momento de enfrentarse a un escrito poético se inventaron los recitales.
Un recital es el Infierno en la Tierra (algunos Infiernos son más jodidos que otros), pero los post-recitales suelen ser amenos en un cálculo aproximado del 10% de las ocasiones, hecho al que deben su supervivencia. Pero hemos de centrarnos en como recitar correctamente nuestros poemas, puesto que los cinco primeros minutos de cada post serán cubiertos con agasajos y felicitaciones por parte de los oyentes, pero indefectiblemente éstos volverán sobre lo escuchado y hay que intentar dejar una impresión positiva. Partiendo de la base de que un 99.99% de los poemas que se lean o escuchen a lo largo de una vida son una basura es imprescindible recitarlos de tal forma que, al menos, se pueda decir del poeta cosas como “qué bien recita”, “qué bonita voz”, “qué sentimiento le pone” o “¿has visto como le asomaba el escote cuando se inclinaba para leer?”.
Existen miles de variantes en el estilo recitatorio, pero para no saturar vuestras simples mentes literarias, vamos a resumirlas en tres:
- Estilo “Record del Mundo” o Variante sudamericana.
Consiste en leer sin atorarse, sin sufrir un infarto y, sobre todo, sin parar, el mayor número de palabras posibles por minuto durante un mínimo de 15 minutos. No se debe atender a los saltos de línea ni a los signos de puntuación. Ni siquiera se debe parar para cambiar al siguiente poema. Está recomendado para poetas tímidos y para aquellos que escriben como si las manos les fuesen a ser amputadas al día siguiente. No hay que preocuparse por transmitir el mensaje (soy tronchante, el mensaje, ¿lo cogéis?) y tiene la virtud de que el ritmo aparece por sí mismo, ya que el ser humano debe tomar aire de vez en cuando y nuestro sistema respiratorio lo hace rítmicamente. Otra de sus virtudes es que el oyente desconecta por completo su cerebro con gran celeridad (los último estudios demuestran que alrededor de 20 segundos), con lo que nunca será capaz de discernir si escribimos buena (juas) o mala poesía. Los contras es que requiere buena vista, no poder mirar a la/el oyente que vayamos a intentar ligarnos esa noche y entrenamiento para pasar los folios sin parar de hablar.
- Estilo “Caverna” o Variante “Barry White”.
Modalidad específicamente masculina adoptada por poetas con cuerdas vocales gruesas que suenan como un contrabajo tocado por alguien que no sabe tocar un contrabajo. Es decir, jodídamente grave. En este caso, el recitante lee recreándose en cada palabra, acercando sus labios lo más posible al micrófono. Los oyentes, aproximadamente a partir del segundo 20 del recital, escuchan un sonido muy cercano al de una abeja zángano a dos milímetros del tímpano. La principal ventaja de esta variante es que el número de poemas necesarios para abarcar un recital es nimio, ya que la velocidad de lectura es muy baja y 20 minutos se pasan enseguida. Además el público gesticula intentando que la abeja salga de sus oídos, lo cual se puede interpretar como interacción con lo leído, y el final suele ser largamente aplaudido, por una satisfacción similar a la de cuando se pasa un dolor de cabeza. El gran pero es que si se intenta hacer sin disponer del adecuado tono de vez, el riesgo de linchamiento es enorme.
- Estilo “Peep Show” o Variante 902.
Es la opción más utilizada, consistente en leer los poemas despacio y con tono erótico, aunque la temática sean las huelgas mineras del 85. Cualquier cosa escrita es susceptible de ser leída con marcado acento sexual. Siempre quedará mejor cuando sea una poeta la que lea, pero puede quedar aseado en los poetas macho (juas). No implica un entrenamiento específico ni una cantidad excesiva de material creado, pero se corre el grave peligro de tener que agradar al menos a la mitad del auditorio (la mitad que no quiera follarse al/la poeta esa noche) en cuanto al contenido de lo recitado. En todo caso, y si nos encontramos en el intervalo normal de mediocridad, está deberá ser siempre la variante elegida para presentarse ante el público.
No seáis peores de lo que ya sois. Gracias.