Tú también puedes recitar

Mis muy estimados aspirantes a poetas (y expirantes): Decíamos ayer…

La poesía como idea general basa su existencia en la creencia de que cada cual puede obtener sus propias conclusiones de un poema en cuestión, lo cual la convierte en género literario afortunadamente destinado a morir en este pragmático mundo. Por suerte para los poetas tal pretensión es una mentira como un templo gigante de grande. Un poema, como cada cosa que se escribe, se escribe por una razón, con un significado y con un objetivo. Todos lo sabéis, todos debéis negarlo por principio.

Para ayudar a los infortunados lectores a saber a qué atenerse en el momento de enfrentarse a un escrito poético se inventaron los recitales.

Un recital es el Infierno en la Tierra (algunos Infiernos son más jodidos que otros), pero los post-recitales suelen ser amenos en un cálculo aproximado del 10% de las ocasiones, hecho al que deben su supervivencia. Pero hemos de centrarnos en como recitar correctamente nuestros poemas, puesto que los cinco primeros minutos de cada post serán cubiertos con agasajos y felicitaciones por parte de los oyentes, pero indefectiblemente éstos volverán sobre lo escuchado y hay que intentar dejar una impresión positiva. Partiendo de la base de que un 99.99% de los poemas que se lean o escuchen a lo largo de una vida son una basura es imprescindible recitarlos de tal forma que, al menos, se pueda decir del poeta cosas como “qué bien recita”, “qué bonita voz”, “qué sentimiento le pone” o “¿has visto como le asomaba el escote cuando se inclinaba para leer?”.

Existen miles de variantes en el estilo recitatorio, pero para no saturar vuestras simples mentes literarias, vamos a resumirlas en tres:

– Estilo “Record del Mundo” o Variante sudamericana.

Consiste en leer sin atorarse, sin sufrir un infarto y, sobre todo, sin parar, el mayor número de palabras posibles por minuto durante un mínimo de 15 minutos. No se debe atender a los saltos de línea ni a los signos de puntuación. Ni siquiera se debe parar para cambiar al siguiente poema. Está recomendado para poetas tímidos y para aquellos que escriben como si las manos les fuesen a ser amputadas al día siguiente. No hay que preocuparse por transmitir el mensaje (soy tronchante, el mensaje, ¿lo cogéis?) y tiene la virtud de que el ritmo aparece por sí mismo, ya que el ser humano debe tomar aire de vez en cuando y nuestro sistema respiratorio lo hace rítmicamente. Otra de sus virtudes es que el oyente desconecta por completo su cerebro con gran celeridad (los último estudios demuestran que alrededor de 20 segundos), con lo que nunca será capaz de discernir si escribimos buena (juas) o mala poesía. Los contras es que requiere buena vista, no poder mirar a la/el oyente que vayamos a intentar ligarnos esa noche y entrenamiento para pasar los folios sin parar de hablar.

– Estilo “Caverna” o Variante “Barry White”.

Modalidad específicamente masculina adoptada por poetas con cuerdas vocales gruesas que suenan como un contrabajo tocado por alguien que no sabe tocar un contrabajo. Es decir, jodídamente grave. En este caso, el recitante lee recreándose en cada palabra, acercando sus labios lo más posible al micrófono. Los oyentes, aproximadamente a partir del segundo 20 del recital, escuchan un sonido muy cercano al de una abeja zángano a dos milímetros del tímpano. La principal ventaja de esta variante es que el número de poemas necesarios para abarcar un recital es nimio, ya que la velocidad de lectura es muy baja y 20 minutos se pasan enseguida. Además el público gesticula intentando que la abeja salga de sus oídos, lo cual se puede interpretar como interacción con lo leído, y el final suele ser largamente aplaudido, por una satisfacción similar a la de cuando se pasa un dolor de cabeza. El gran pero es que si se intenta hacer sin disponer del adecuado tono de vez, el riesgo de linchamiento es enorme.

– Estilo “Peep Show” o Variante 902.

Es la opción más utilizada, consistente en leer los poemas despacio y con tono erótico, aunque la temática sean las huelgas mineras del 85. Cualquier cosa escrita es susceptible de ser leída con marcado acento sexual. Siempre quedará mejor cuando sea una poeta la que lea, pero puede quedar aseado en los poetas macho (juas). No implica un entrenamiento específico ni una cantidad excesiva de material creado, pero se corre el grave peligro de tener que agradar al menos a la mitad del auditorio (la mitad que no quiera follarse al/la poeta esa noche) en cuanto al contenido de lo recitado. En todo caso, y si nos encontramos en el intervalo normal de mediocridad, está deberá ser siempre la variante elegida para presentarse ante el público.

No seáis peores de lo que ya sois. Gracias.

Published in: on enero 7, 2010 at 5:27 pm  Comments (1)  

El ponente responde

Debido a mi reciente condena a varios lustros de trabajo social por intentar prestigiar una institución tan impopular como la poesía, me veo obligado a publicar periodicamente extractos de mi consultorio privado.

Querido Ponente:

Tengo una hija de 10 años que, para mi desesperación, cuando le pregunta qué quiere ser de mayor contesta con altivez que quiere ser poeta. Al principio pensaba que lo hacía para resultar simpática y graciosa, pero he descubierto escondidos en su habitación varios cuadernos con escritos de líneas cortadas a mitad de recorrido, tachones e incluso dibujos. Investigando en su ordenador encontré en sus enlaces favoritos su página, y acongojada acudo a usted con la esperanza de que me ayude a redirigir esta insostenible situación. Un saludo afectuoso y esperanzado:

Una madre muy preocupada

Estimada Madre Muy Preocupada:

Es usted una heroína. Pocos padres tienen la visión suficiente como para invertir las tendencias desordenadas de sus hijos cuando todavía están a tiempo. Citando a mi colega, el genial Dr. Waits: “Se empieza comprando unas gafas con montura de pasta y se termina acudiendo el viernes al Ateneo y el sábado a un concierto de Björk”. Hay que atajar los problemas cortando la raiz. Una vez alguien ha visto las flores, la marea de los acontecimientos es imparable.

Por lo que me expresa en su carta, esta raiz está ya firmemente asentada en el caso de su hija. Destruya los cuadernos. Secuéstrelos mientras su hija esté fuera y espere a que vuelva para quemarlos en su presencia. Ella llorará y pataleará, es posible incluso que la odie el resto de su vida (o de la de ella, que la muerte acecha en los lugares más insospechados), pero los resultados merecen la pena. Explíquele que cuando crezca se iba a avergonzar de esos escritos, que no tenían la suficiente calidad, que cierre los ojos e imagine que sus compañeras de clase llegan a leerlos, hágale ver el desprestigio social que cualquier filtración de esa obra conllevaría. Muchos niños pensaron que eran los más cool del colegio por escribir poesía. Ahora son sodomitas, viven en cabinas con agujeros a varias alturas y brotan murmullos a sus espaldas. Háblele de ello. No censure sus propias palabras. Sea cruda. Sea urbana. Diga Bukowsky y Rimbaud aunque no venga a cuento: captará la atención de su hija.

El segundo paso es desviar a su hija hacia otras actividades que le hagan pensar en la aceptación social e incluso en la rebeldía. Cómprele unas cervezas y una botella de Jack Daniels, consígale unos gramos de cocaína (preguntando por Fuencarral es más fácil que encontrar la Plaza de España), proyéctele unas peliculas pornográficas. Tiene 10 años, ya está en la edad. Debe dirigir a su vástaga al buen camino. Cuéntele que ni Hitler ni Aznar hacían esas cosas (casi mejor que diga Hitler y Rajoy, porque lo de Aznar no está muy claro ultimamente), háblele de las ventajas del tabaco, de la popularidad que otorga ser la persona que introduce a los demás en los vicios, el prestigio que se concede a los pioneros.

Y por último, destruya todos los libros de la casa salvo la Biblia y la Espasa (al menos no destruya la Espasa hasta que no termine de pagarla). Comience de nuevo su biblioteca. Libros de Gala, ediciones pirata de “Lunas de hiel” de Ana Rosa Quintana y varias antologías de poetas jovenes (se consiguen como la cocaína). Recomiéndele lecturas detenidas de esas obras. Su hija estará curada.

De nada.

Published in: on julio 19, 2007 at 9:32 am  Comments (1)  

Crónicas del puerto. El videopoema

Para Rocío, que mantuvo estoicamente la vista en la proyección.

Portatil Compaq conectado al proyector de la sala. Escritorio de Windows XP de configuración clásica abarrotado de accesos directos. Abarrotado. De tal forma que es difícil distinguir si el escritorio es una foto o un tapiz. Doble click. Windows Media Player ejecutándose, configuración en lilas. Parsimonioso paso a pantalla completa.

Fundido a negro.

Ángulo inferior derecho, nombre del protagonista.

Fundido a negro.

Ángulo inferior izquierdo, nombre de la protagonista.

Fundido a negro.

Título del poema y autor (omitido porque puede estar usted recién comido).

Fundido a negro.

Plano general de una cocina iluminada en oscuro. Las imagenes se captan con una handycam (efecto de tembleque). El protagonista prepara una cafetera en el fogón. Sensación de vigilia (especialmente para el espectador). Voz en off del autor, que declama:

“Ni un zorbo de café zoy para tí”

Fundido a negro.

Plano general de un comedor, iluminado en oscuro. La protagonista sentada frente a una taza de café con leche tamaño XL. Persistencia del efecto tembleque de la handycam (se recomienda al lector hacer vibrar ligeramente su cabeza para enfocar con corrección las imagenes en su cerebro).

Plano cenital de la susodicha taza de café con leche. El careto del protagonista, recortado con la primera versión del Draw (para los no iniciados algo así con la primera versión del Paint, solo servía para trazar rectas de un punto a otro) fluctua sobre la superficie líquida intentando sin éxito rebotar contra la porcelana, pero cambiando de dirección aproximadamente un dedo antes de llegar a ella.

De nuevo plano del comedor. Protagonista y protagonista sentados, enfrentados ambos a tazas de café con leche de la vajilla que la bisabuela del autor entregó como dote con la abuela del autor. Ella prueba un “zorbo” de la taza donde antes flotaba el careto del protagonista. Inmediatamente escupe. Voz en off:

“Zi tú fueras café me bebería hasta la última gota”

El protagonista toma su taza y, en ángulo imposible, bebe todo su contenido poniéndose perdida la punta de la nariz.

Fundido a negro.

Fin.

*Es posible que esta descripción no coincida por completo con la realidad, que se hayan omitido versos e imagenes y que el “poema” sea de mayor calidad que lo descrito. Es posible. Juas.

Published in: on julio 19, 2007 at 9:00 am  Dejar un comentario  

Información de interés para poetas

Debido a diferentes e innumerables problemas mentales, a insalvables obstáculos sociales o por simples y llanos motivos de salud pública, es probable que el suicidio haya cruzado vuestros pensamientos en diferentes ocasiones. Entenderemos el poner final a la vida propia como una actividad poética más, tal vez la más importante obra del catálogo de un artista del verso. Bien realizado, puede ser portada en diversos medios de comunicación, tema de diferentes tertulias tanto radiofónicas como literarias y publicidad gratuita tanto para vuestra obra como para la de los poetas afines.

El suicidio de un poeta no puede ser llevado a cabo a tontas y a locas. En este caso el fin no justificará nunca los medios. Arrojarse al vacío desde una altura que evite la posibilidad de sobrevivir no es poético. Una llamada desesperada a los programas nocturnos de la radio es propio de desequilibrados mentales sin clase (aunque muchos de vosotros pertenezcáis a esta especie, no podéis pensar que lo sois ¿o no?). Así pues el glamour debe ser la condición esencial para poner en práctica la muerte de uno mismo. Y aunque la manera elegida no sea glamurosa (glamourosa), debemos disponer el resultado para que lo parezca.

El harakiri (aka tiramisú) es la forma suprema de suicidio. Su mayor dificultad estriba en conseguir un arma adecuada para ser consumado. En cualquier tienda de las que circundan el Alcazar de Toledo podemos obtener espadas que cubriran nuestras necesidades con amplitud. Recomiendo encarecidamente negociar para salir del comercio tan solo con el acero afilado, ya que ¿para qe demonios os van a servir el yelmo y el escudo que vienen en el paquete?. Arrodillados en el suelo, posaréis la punta de la espada un par de dedos por debajo del esternón (seguro que tenéis en casa algún libro que os indique donde se encuentra ese hueso) y, en trayectoria ascendente con un empujón fuerte y seco, penetraréis vuestro abdomen para que la espada suba hacia la caja torácica atravesando y rompiendo el corazón. No vale hacerlo despacio porque el tema tiende a doler según se va subiendo. Al parecer, en origen el harakiri se realizaba mediante un corte transversal en el abdomen. Sacándose las tripas, vamos. Pero no queremos sangre de más, así que optaremos por utilizar la variante hollywoodiense de esta maravillosa y aclamada modalidad de suicidio.

La sangre sólo queda permitida en el suicidio de un poeta si el modo elegido es el corte de venas. Si con el harakiri tomabamos el cine como referencia, haremos todo lo contrario con las incisiones en las muñecas: en transversal no sirve, aunque las cicatrices que deja el fracaso son un imán para el sexo contrario. Y por ende para las ganas de vivir (porque os declaráis poetas para ligar ¿no?). Si en verdad quiere uno poner fin a sus días, el corte debe realizarse desde la mano hacia el codo, siguiendo la línea imaginaria que comunica la uña del dedo gordo con las marcas de la aguja hipodérmica. Y cuanto más profundo mejor. Nada de meterse en la bañera. El ponente sugiere una boca de metro de las que cierran a las 21.40. Se hace ruido, se hace bulto, y se gana un día más como noticia, ya que las ediciones de la prensa ya se han cerrado para cuando encontrasen vuestro cuerpo.

Por último, la mezcla de alcohol y somníferos sea con casi total probabilidad la muerte más poética y romántica que seáis capaz de concederos. Contrariamente a las apariencias conseguir pastillas para dormir no es fácil en estos tiempos, en los que raudos cual guepardos los médicos de familia (los médicos de cabecera de toda la vida) saltan con valeriana y todo tipo de matojos crecidos en las cunetas para conciliar el sueño. Es mucho más sencillo entrar en una farmacia y comprar tres cajas de Algidol, que mata mucho mejor. Sin embargo, y aunque sea su contenido lo que procederéis a insertar en vuestro estomago y posteriormente en vuestro torrente sanguineo, esas cajas deben ser destruidas: suicidarse con paracetamol es práctico, pero no viste. Se recomienda dejar bien visible una caja de algún antidepresivo de mamá. Las pastillas se ingieren ayudándose de alcohol de graduación alta y marca buena. Nada de White Label o J&B. Eso para los fines de semana. Jack Daniel’s o Chivas de 12 años, como mínimo.

Pero sobre todo, lo más importante que debeís recordar es no escribir, ni por asomo, una nota de suicidio. Ya hemos tenido bastante.

Published in: on julio 19, 2007 at 8:59 am  Dejar un comentario  

POESÍA ULTIMA 2007. Intro

No me arrepiento de nada.
Ni de lo que dije ni de lo que diré.
Ni de mis filias ni de mis fobias.
Ni de lo que hice ni de lo que soñé hacer.

Descubro con cierto alivio y extrema perplejidad que la nómina de poetas (ellos) y vividores (ejemplo: yo) ha descendido a algo menos de la mitad de aquellas tristes jornadas de Poesía Ultima (este blog no me deja acentuar las mayúsculas. Las minúsculas que no llevan tilde son faltas de ortografía) 2006 que fecundaron el óvulo de mi maltrecho cerebro y dieron lugar a un personaje no partidario. Tan patéticas que encumbraron al personaje.

Diez menos veinte de la mañana, jueves, estación de Atocha. Una señora se cuela de forma inverosímil entre mi persona y mi maleta en la cola que conduce al control de acceso al Talgo. Acabo de conocer a Barbara Butragueño. Coche 8. Vamos a ir de culo hacia el Puerto. Lo interpreto como una mala señal. Me equivoco. Como la paloma.

Doce de la mañana. Cafetería. Segundo o tercer solo. Basilio nos ha presentado a Vanessa Torres. Il consigliere vierte un comentario despectivo hacia el narrador. No voy a dejar de llamarle así. Me parece un apodo divertido y que podría desembocar incluso en algo cariñoso. Además, nunca tengo muy claro si se llama José Ramón o Juan Ramón. Vamos, que me pasa como con mi ex-alcalde Belloch. En ese tren, a esa hora, la verdad es que me da igual. Me da igual, me da igual, me da igual. Lo mismo hoy me afectaba un poco. Espero que, lo mismo hoy, no dijese lo que dijo.

Una de la tarde. Plataforma entre los vagones 6 y 7. Barbara y Vanessa sufren “El discurso de la desconfianza” por El Ponente. Parecen simpáticas. Pero la realidad es que lo que nos mantiene allí son las ganas de consumir nicótina en cuanto realicemos otra parada. Parecen simpáticas. Parecen simpáticas. ¿Ya he disfrutado más de lo que disfrute del Puerto al completo el pasado año?. Soy tan fácil de contentar… Rocío Peñalta, Julio Santiago, Juan Antonio Loro, Aurora Pintado. Si somos los mismos, ¿por qué hay tanta diferencia?.

Tres de la tarde. Romerijo. Bien está lo que bien empieza. El año pasado nos fuimos a comer pescado frío. Esta vez lo que se enfríe es porque se queda encima de la mesa. No todo cambia, el pedigüeño es el mismo. Primer café en el Milord. Desguazamos “… Y sin embargo” de Joaquín Sabina. Es un gran tema. Sobre todo si eres el que escribe y no la musa.

A partir de aquí ya no tengo muy claras las horas.

Conocí a Laura Labajo y Oscar Martín el 12 de marzo de 2005 en Alcobendas. Laura me pareció, además de muy guapa, un sol de mujer. Oscar no me dió tan buena impresión. Era más guapo, tenía la voz más grave y meaba más lejos que yo. Y además estaba en su terreno. Envidia creo que lo llaman. No tengo el diccionario a mano.

Laura, Oscar y mi admirado Pepe Ramos llegan al Puerto. Pepe nos ha traido un libro sobre como ganar al poker. Intento odiar a Oscar con todas mis fuerzas. Y pierdo. Lo de la envidia lo llevo bien. Al final del cuento prometo pasarme por Alcobendas tan a menudo como la logística me permita. A ver a mis admirados Laura, Oscar y Pepe. Con vosotros, pan y tiramisú.

A la Fundación.

Published in: on julio 19, 2007 at 8:58 am  Dejar un comentario  

Correspondencia

Muy Señor mío:

Leo con desaprobación aunque con respeto sus textos desde los comienzos de su aventura, pero no puedo dejar de protestar airadamente ante su ponencia “Las vacaciones”, en la que describe al poeta como una especie de ser inservible para la sociedad, equiparándolo a profesores de secundaria e incluso a catedráticos. No señor, no. Los poetas somos seres sensibles y afectados durante los 365 días del año, durante 24 horas al día y como tales nuestra producción no conoce el descanso emocional ni físico. Ni siquiera durante los meses de estío a los que usted tan jocosamente se refiere. Sepa usted que, además de esa preocupación inherente a la profesión de poeta, trabajamos duro para cultivar una generación de futuro en nuestro oficio. Sin ir más lejos, y no queriendo despertar sentimientos de compasión en ningún caso, esta misma semana he debido copular con cinco aspirantes (y expirantes) a poeta que pretenden publicar su primera obra. Así pues espero que, en el futuro, se abstenga usted de hacer mofa o escarnio del estido de vida del poeta ya que, como todo ser inteligente sabe, nuestra vida es el doble o el triple de dura que la del resto de los mortales. Me pongo a su disposición para cualquier consulta. Un saludo:

Geminis

Estimado Ponente:

Me dirijo a usted para expresarle mi absoluto apoyo en cuanto a su objetivo de poder presentar una ponencia en las próximas jornadas de Poesía Joven de la Fundación Refael Alberti. En la documentación anexa a mi carta encontrará información de gran interés en cuanto a los porcentajes de comisión que se derivan de dicho apoyo. Desearía, así mismo, poder encontrarme cara a cara con usted para tratar el tema de las ponencias de los cursos de verano. Vaya solo. Un saludo.

Ya se hace una idea de quién soy

Very estimated fellow:

I write you from my retirement in Oropesa del Mar to express my disconformity with your opinions about the liberal poets. It is not true that only the comunists, homosexual, godless and polanquists poets are the good ones. In the History of Literature we can also find splendid liberal writers just as Jaime Capmany, Alfonso Ussía or, inmodestly, myself, who write poems in the intimity of my home almost everyday. You let me know with your opinions that your knowledgement about History of Poetry is potatoshape zero. Always yours:

José María Aznar

Querido Ros:

Debemos hablar, estoy embarazada de 10 semanas y todavía no has conseguido que Il Padrino publique mis poemas. Al final has resultado ser como todos esos poetas que me prometían el oro y el moro a cambio de mi cuerpo. No respondes mis llamadas, no apareces por los actos de mi grupo… O das la cara o se lo cuento todo a tu mujer.

Poco bien que sabes quién soy (y como soy, y donde tengo los lunares)

Published in: on julio 19, 2007 at 8:58 am  Dejar un comentario  

PONENCIA CUATRO. Taller. El poema, breve

Tiende el aspirante a poeta, para poder autoconsiderarse como tal, a hablar mucho. Del tiempo, de libros, de fútbol, de la vida y milagros de sus heroes, de la vida y milagros de gente que no conoce, de paises que no podría situar en el globo terraqueo y, generalizando, de todo. La cuestión es pronunciar una palabra más que el resto de interlocutores juntos. Los poetas hablan mucho. No aprecian en su justa medida la tan famosa belleza del silencio. En realidad no es cierto que el silencio sea bello -todos sabemos que el silencio es tenso-, sino que el interés de lo pronunciado suele ser tan escaso que el aprecio por el vacío suele crecer en proporción directa con el número de palabras que el poeta expulsa.

Es justo entonces que, ya que el poeta debe hablar sin descanso, su obra sea condensada en versos breves y poemas minúsculos. La razón es sencilla. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Lo malo, por favor por favor, que sea breve.

Por tanto, como las probabilidades de que el aspirante a poeta se convierta en un mal poeta son aproximadamente del 97 %, reduciendo su obra a un número mínimo de versos producimos un ahorro en tiempo, árboles y disgustos que las generaciones venideras nos agredecerán como si no hubiese sido una cuestión de suerte.

Además de los relojes Casio, las videoconsolas, el laser disc y las tiendas de ultramarinos abiertas hasta las 23.00 horas, los orientales han esparcido por el mundo la estructura haiku. Los haikus son poemas cortos que hablan de la naturaleza. Más o menos como un resumen de la sección de jardinería del programa de bricolaje de la televisión pública mezclados con las enseñanzas y la dislexia de Ioda en La Guerra de las Galaxias. Hablaban de las estaciones, de la flor del melón, de la piel de las ballenas y ese tipo de cosas. La estructura del haiku solía ser de dos versos cortos con una gramática confusa (de Confucio) para otorgarles características culturales y de sapiencia milenaria. Una vez en la vieja Europa, los adalides del Castellano han intentado encasillarlo dentro de una métrica determinada, pero la nueva generación ha dicho que nones, que lo de la métrica es del Antiguo Regimen, que está avinagrado y que complica mucho lo de escribir poemas, que somos gente de letras y no tenemos muy claro cuál es el número que va detrás de ese con los palitos y la curva, que ahora no me acuerdo como se llama y excusas similares. Así pues, la estructura haiku queda integrada con éxito en las formas poéticas occidentales como poemas breves (como haikus).

Para construir un poema breve digno de ser transcrito a una hoja de papel mediante una imprenta, éste debe ser ingenioso, irónico y a ser posible críptico. Al ser leido debe ser inmediatamente entendido en sus intenciones iniciales, pero dar el suficiente juego como para poder conversar sobre sus posibles dobles lecturas durante al menos diez minutos. Su principal ventaja, además del servicio social que presta el acortar la obra poética actual, es que es fácil de aprender, con lo que las posibilidades de conseguir aparecer en un libro de texto para estudiar en lo que antaño fueron llamados escuelas aumentan, y así por ende el autor cuenta con un mayor número de oportunidades de trascender su época, verdadero objetivo de todo buen aspirante a poeta. Los temas a tratar son infinitos, pero para no complicarse demasiado lo ideal es comenzar por poemas breves relativos a la sabiduría popular, o lo que es lo mismo, coger un refrán o una frase hecha y replantearla. O repuntuarla.

Ejemplo:

La excepción que confirma la regla

Replanteamos y repuntuamos

Me gustan la excepciones, pero confírmame tu regla

Versificamos

Me gustan las excepciones [ENTER]
Pero confírmame tu regla

Y, por último, titulamos

PREÑADO DE TI
Me gustan las excepciones
Pero confírmame tu regla

Ya tenemos un poema breve, ya tenemos una página de un libro de poesía. 25 ejercicios de este tipo, un par de cientos de miles de pesetas y ya podríamos publicar un libro.

En el probable caso de no disponer del ingenio suficiente como para replantear la sabiduría popular, se puede tirar por el camino del medio sin ningún pudor, el gran enemigo del poeta.

Ejemplo:

Perro ladrador, poco mordedor.

Versificamos

Perro ladrador [ENTER]
Poco mordedor

Titulamos

VIDA (CAN)TNIANA
Perro ladrador
Poco mordedor

A ver quién va a venir a reclamar derechos de autor sobre la frase.

Lo largo ya no se lleva. Recientemente fue descubierto el autor de El Cantar del Mio Cid, pero no ha sido revelada su identidad para no dañar la imagen de sus familiares vivos ante la comunidad literaria. Si quieres escribir más de cuatro versos, te has equivocado de profesión. Quieres ser novelista, no poeta.

Los deberes para la próxima semana son dos poemas breves de autoría propia o susceptibles de ser considerados como tales. Si alguien no lo ha entendido, que levante la mano.

Published in: on julio 19, 2007 at 8:57 am  Dejar un comentario  

Las vacaciones

Las vacaciones del poeta durarán desde el último día de la Feria del Libro madrileña hasta los primeros días de octubre, en los que los recitales vuelven de nuevo a llenar de alegría y ponzoña nuestros corazones y cerebros. Desde junio hasta después del Puente del Pilar. Puede parecer un barbecho excesivo para algunos, cuatro meses y medio, pero hay razones poderosas que a lo largo de los tiempos han ido elongando el periodo estival del poeta más allá de ambos extremos del verano.

La primera razón es la dependencia institucional de la poesía actual. Y como todos sabemos, la administración cierra entre entre mediados de junio y mediados de septiembre, periodo al que debemos añadir la cortesía bisemanal del anuncio de actos, con lo que podemos remontarnos dos semanas atrás del 15 de junio y dos por delante del 15 de septiembre. El correcto uso de las Instituciones en este periodo implica madrugar, actividad que cursa con erupciones cutaneas, hemorroides y dolor de corazón en el poeta. No podemos arriesgarnos a la falta de salud (aunque ello alargaría las vacaciones). ¿Drogas? Las drogas no deben ser consumidas antes de media noche ni después de las 6.00 AM. Como primer ejercicio de este curso y utilizando este hecho, deberemos metaforizar la figura del poeta con cierta criatura hollywoodmitológica de mediados de los ochenta. No hay instituciones, no hay recitales, no hay proyectos. Vacaciones.

La segunda razón, no menos importante es el reblandecimiento neuronal que el calor íbero provoca. El bochorno, indisociable compañero de la piel descubierta produce un súbito bajón de la actividad cerebral. Concretamente un bajón de +/- 70 centímetros desde la cabeza hasta la entrepierna. No sonrían las féminas: la tan cacareada igualdad ha alcanzado este indiscutible principio. Ellos piensan con la bolsa escrotal. Ellas piensan con las trompas de Falopio. La bolsa escrotal y su equivalente femenino no han producido jamás poesía de calidad (admitimos tristemente que tampoco es que vaya mucho mejor +/- 70 centímetro más arriba), ni siquiera poesía erótica. Y es que, queridos alumnos, todo está en la mente.

La tercera razón y más importante es la obligatoria presencia anual de un periodo en el que el poeta pueda recoger experiencias (no os olvideis de escribirlas para recordarlas debido al reblandecimiento neuronal) que posteriormente poder vomitar en forma de verso, semi verso o pseudo-verso. Es recomendable realizar un viaje allende las fronteras de la Comunidad Autónoma en la cual se resida para enriquecer el vocabulario y la lista de bares y discotecas. La oscuridad debe tomar un papel principal en la observación de sucedidos, ya que la luz muestra piel y la piel provoca bajones neuronales. Así pues, una pequeña libreta y un bolígrafo deben ser inseparables compañeros de vacaciones del poeta y las primeras páginas deben ser cubiertas por nuestras obras propias preferidas (ya imagino que todo lo que escribís os gusta mucho, pero más del 95% es de calidad insuficente incluso para seducir a una mujer de pestaña alegre, así que seleccionad) que mostrar a posibles candidatos/as a compañeros de alcoba. Ser poeta mola y viste mucho. Lo que no mola es ser el colon.

Las vacaciones han finalizado y habéis vuelto a desaprovecharlas. Sirva este pequeño apunte para que no vuelva a pasar.

A partir de ahora, comienza el curso. Queréis la fama, pero la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar. Aceptamos VISA y AMERICAN EXPRESS.

Published in: on julio 19, 2007 at 8:56 am  Dejar un comentario  

Soluciones al TEST

Las respuestas correctas a todas las preguntas eran la opción e).

Si alguno de vosotros ha contestado a cualquier otra opción, es potencialmente peligroso de convertirse en poeta. Allá vosotros.

Published in: on julio 19, 2007 at 8:55 am  Dejar un comentario  

PONENCIA TRES: Taller. Pertenencia a un grupo

Desde que el mundo es mundo, el individuo ha tratado de progresar amparado en una relación simbiótica o parasitaria con otros seres de similares aspiraciones (o expiraciones). Es difícil cifrar con exactitud la aparición del primer sindicato, pero todas las investigaciones apuntan a un lejano día en Pangea durante el cual un tipo con pelo y andares visiblemente encorvados decidió salir de caza solito. Tras ardua persecución y lucha abatió un mamut (pequeñito, tampoco nos vamos a poner legendarios) y cuando volvía hacia su cueva, un grupo de vecinos prestigió la palabra tumulto, le dieron una somanta de palos y se llevaron el mamut (pequeñito, lo mismo valía para desayunar seis o siete) y nuestro individualista amigo tuvo que comerse sus propios mocos (de ahí viene la expresión). Desde aquella jornada los habitantes de Pangea salieron a cazar en masa, lo que multiplicaba las posibilidades de alcanzar el éxito y de, posteriormente, mantenerlo.

Así en la poesía como en la prehistoria, los autores deben adscribirse a un grupo.

La elección de compañeros de viaje no es un proceso tan natural como podría llegar a imaginarse desde fuera: mismas pasiones, mismos objetivos, mismas fobias y filias… No. Que no.

La unión a un grupo debe realizarse desde un punto de vista individualista e interesado. Es decir, hay que intentar estar cerca del grupo más fuerte. Si resulta imposible, del segundo grupo más fuerte y así sucesivamente. Si no se consiguiese meter la cabeza en ninguna de las asociaciones existentes, el proceder será el contactar con otros apestados y fundar lo que siempre se ha dado en llamar “Proyecto Feliz (un amigo en tu camino)”. Por supuesto se utilizará la autoetiqueta de “malditos” con el ordinal correspondiente (información que previo pago se puede conseguir en la SGAE).

Una vez conseguida la pertenencia a un combo, ya estamos preparados para dar nuestros primeros pasos en la poesía como actividad pública. Ya casi habremos llegado a ese sitio a donde nos dirigimos: la nada, pero con estilo.

Las actividades de los grupos pueden ser incontables, pero en su mayor parte son destinadas a conocer quien es el mejor, quien es el pringado y quienes los que ni fu ni fa pero son simpáticos. Valga como ejemplo el famoso y trasnochado juego de “Pi”, en el que a partir de una consonante deben encontrarse nombres de persona, animales, bebidas, marcas registradas, callejones sin salida de pueblos de Badajoz y así hasta incontables variables, cuya primera letra sea la consonante elegida. El primero que logra rellenar todas las casillas grita (sí, grita, que se le vea bien) “Pi” y procede a leer sus respuestas. Ahora creo que lo llaman Scattergories.

Por supuesto también pueden realizarse ejercicios como escribir poemas en 30 segundos en una servilleta sin que ésta llegue a romperse, o practicar la declamación de nuestros poemas favoritos a voz en cuello para deleitar a nuestros compañeros y al resto de senectud que habite con asiduidad el tugurio donde nos reunamos.

Pero, por encima de todo, no se debe olvidar que aquel que se sienta frente a nosotros, aquel de la izquierda, el de la derecha, todos ellos, son enemigos mortales y quieren una parte del pastel que está destinado a nuestro arte. Deberan ser apuñalados (metaforicamente, o no) tan pronto como tengamos oportunidad.

El arte de las relaciones nocturnas con nuestros compañeros de grupo, así como los métodos de traición universalmente aceptados como no penales serán vistas más adelante en este mismo taller.

Se abre el turno de ruegos y preguntas, pero sin apelotonarse.

Published in: on julio 19, 2007 at 8:55 am  Dejar un comentario